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Reseña historica cacique pipaton e indios yariguies

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CACIQUE PIPATON

FUENTE:   http://www.barrancabermejavirtual.com

Cuando el conquistador español Gonzalo Jiménez de Quesada, en 1536, pasó por los terrenos que hoy ocupa la ciudad de Barrancabermeja, eran Los Yariguies quienes habitaban esta zona a orillas del río Magdalena.

El pueblo indígena de los Yariguies se situaba en una extensa zona selvática del Magdalena Medio, al occidente del actual departamento de Santander, en Colombia.

Los límites aproximados de su territorio eran: los ríos Minero (al sur) y Sogamoso (al norte), y entre las cimas de la cordillera Oriental y el río Magdalena en la margen occidental, es decir, aproximadamente en donde hoy está situada la ciudad de Barrancabermeja.

Se trataba de una región de fronduosos bosques y abudante selva, de altas temperaturas y mucha humedad, lo que hacía difícil la vida de sus habitantes.

En atención a la anterior consideración muchos historiadores han afirmado que los Yariguies llegaron a tener una tasa alta mortalidad infantil y que la esperanza de vida no superaba los 45 años, principalmente por la proliferación de enfermeades propias del trópico (entre ellas el dengue y la malaria)

Desde un comienzo esta comunidad indígena se manifestó hostil a la presencia de los colonizadores españoles, presentándoles una fuerte resistencia para impedir la penetración en sus tierras.

El cronista español Fray Pedro Simón, quien conoció estos parajes y las dificultades propias de la selva, dice que los indios Yariguies utilizaban macanas, flechas y dardos envenenados para combatir al enemigo y que también recurrían al factor sorpresa a la hora de planear y ejecutar sus ataques.

Por cuenta de estos enfrentamientos se ha llegado a afirmar que los indios Yariguies lograron dar de baja a por lo menos 170 de un ejército de 900 hombres que comandaba Gonzalo Jiménez de Quesada durante el siglo 16.

Los indios Yariguies formaban parte de la gran familia lingüística Caribe que figuró entre las más importantes de América del Sur, no sólo por el elevado número de tribus que la componían, sino por su marcado carácter expansionista. Sus centros de dispersión abarcaron las costas del norte de Colombia, Venezuela, y las Guayanas, extendiéndose hacia el norte de las Antillas Menores y otros puntos de las Antillas Mayores.

Pertenecientes a la familia lingüística Caribe, los Yariguies, eran un pueblo formado esencialmente por cazadores y recolectores nómadas, educados para la guerra.

Los indios Yariguies estaban divididos en clanes independientes entre quienes se destacaron los Arayas, los Chiracotas, los Tolomeos, los Suamacaes, los Opones y los Carares, gobernados cada uno por sus caciques de manera autónoma.

Hacia el año 1570, cuatro caciques fueron los más conocidos por los españoles: el cacique Beto, de los Arayas; el cacique Caciquillo, de los Opones; el cacique Martinillo, de los carares y el cacique Suamacá, de los suamacaes; todos dedicados a asaltar las embarcaciones que por el Río Magdalena o por los ríos Sogamoso, Carare y Opón que transportaban colonos, milicianos y mercancías a Vélez y a Santafé de Bogotá. También atacaban poblados y tropas de soldados que hacían batidas contra aborígenes.

Es muy famosa la resistencia ofrecida por el cacique Pipatón a los colonos.

El cacique Pipatón había sido apresado en el año de 1601, siendo víctima del corte de sus talones con el que los conquistadores pretendían impedir su huida, a pesar de lo cual escapó y volvió a encabezar la resistencia contra los españoles, un acto considerado hoy de extraordinaria valentía.

Sin embargo, según se ha podido establecer al final de su vida el cacique Pipatón, se entregó a las autoridades coloniales y fue enviado a Santa Fe con destino a un convento de frailes, donde falleció aproximadamente en el año 1612.

Tres (3) circunstancias vinieron a pesar negativamente en contra de los deseos de los indios Yariguies de ver su tierra libre de intrusos: la primera fue su baja tasa de natalidad, la segunda el aumento de la presencia de colonos y la tercera las enfermedades traídas por los europeos, especialmente la fiebre porcina, la viruela y el sarampión, contra las cuales los aborígenes carecían de defensas inmunológicas.

Todo esto hizo que la población de los indios Yariguies se redujera drásticamente en los siglos 17 y 18.

Algunos historiadores han manifestado que lo que no pudieron terminar los españoles lo lograron las empresas capitalistas a finales del siglo 19.

Denuncian que el exterminio de los indios Yariguies ha sido uno de los tantos genocidios cometidos contra las comunidades indígenas americanas, quedando todos en total impunidad.
Se calcula que en el momento de la llegada de los españoles en 1536, los indios Yariguies conformaban una población de 50.000 personas.

Tres siglos más tarde, en 1836, todavía sobrevivían unos 15.000. Hasta entonces, de acuerdo con relatos de viaje de la época, los bosques y selvas que conformaban su hábitat permanecían en buena parte intactos.

Hacia el año 1880 los indios Yariguies eran 10.000, 5.000 en 1900, 1.000 en 1910, 500 en 1920 y en 1940 los pocos que quedaron les tocó integrarse a la vida urbana.

La extinción definitiva de esta altiva comunidad se debió a los nuevos colonos mestizos que invadieron su territorio en busca de tierras para el pastoreo, la adquisición de quina, de tagua, de madera y por último, de petróleo.

Además, un proyecto de construcción de un camino que pretendía conectar el río Magdalena con el municipio de Socorro, entonces capital del Estado Soberano de Santander trajo como consecuencia incursiones por la región del Magdalena Medio en las que se llevaban a cabo auténticas 'cacerías' de indígenas que destruian aldeas completas.

Historiadores y ambientalistas han denunciado que el triste exterminio de los indios Yariguies fue completado en la primera mitad del siglo 20 por las petroleras Standard Oil (hoy Exxon Mobil) y Texas Petroleum, que explotaban el petróleo hallado en la región circundante a Barrancabermeja destruyendo, en esa época, los medios de vida de los indígenas.

Hoy de los indios Yariguies solo quedan algunos nombres de lugares y establecimientos que en forma abstracta tratan de evocar lo que alguna vez fue una raza bravía y celosa de su territorio.

Aeropuerto Yariguies, barrio Yariguies, emisora Yariguies, restaurante Yariguies, entre otros forman parte de la galería de sitios que hoy en Barrancabermeja recuerdan a esta tribu aborigen, porque los propios Yariguies fueron borrados de la faz de la tierra.

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